miércoles, 13 de octubre de 2010

No soy un ídolo, sólo un siervo de Dios: pastor Josúe Pérez Pardo

 En sus 30 años frente a la iglesia Jesús es el camino, el pastor presentó un libro sobre su evangelio

JUAN ÁLVAREZ MORENO/ Fotos Jacob García

Al cumplir 30 años de evangelizador chiapaneco en la iglesia cristiana, Jesús es el Camino, el pastor Josué Pérez Pardo presentó su libro“Enviado a los no alcanzados de Chiapas y el mundo” como parte de su ministerio en la sociedad chiapaneca.

En él relata la vivencia, los tropiezos y el éxito que ha tenido en su camino como pastor evangélico.

“Seguiremos mientras haya que almas que rescatar, mantendré siempre la actitud de poder llevar el mensaje transformador que es el evangelio; he procurado llevar esta luz que ilumina la oscuridad para quienes están fuera. Es un momento de mucha satisfacción, retos y dificultades porque lo que hacemos es con nuestro propio recurso y no es nada fácil. Pero Dios nos ha dado la victoria”
Se descartó como un ídolo de la religión cristiana en Chiapas, al reconocer que es un hombre común que comete errores como cualquier otro, pero que tiene una encomienda especial; llevar el evangelio de la Biblia a los que no la han alcanzado.

“La gente demanda mucho, lo que quieren es encontrar ejemplos de personas y no se nos permite fallar; cuando acaso tenemos alguna falla es fácil recriminarnos y señalarla. Tratando de hacer de esa falla como si fuera un árbol caído para hacer leña.”
Su responsabilidad cristiana no lo exenta de su responsabilidad como esposo (de Leticia Gutiérrez) y padre de tres hijos (SunnyThemeny, EviSelumiel, Josué Junior). El pastor Josué como tal dice que administra su tiempo, pero también su responsabilidad como esposo y padre además de ser apostolado de la iglesia Pentecostés.

“Soy un ciudadano que enfrenta igual que todos los retos financieros, tiene problemas como ser responsable de un auto que se accidenta, tener que lidiar con personas que esperan en ti las respuestas porque están enfermos, tienen problemas matrimoniales y a veces no se concilia el sueño por tener ese pendiente de la persona, o como pastor ser el portavoz de las malas noticias cuando muere un familiar de alguien.”
Como parte de sus festejos al llegar a los 30 años de ministro para casi 10 mil miembros en todo el estado, el apostolado de la iglesia, Jesús es el Camino presentó una exposición fotográfica donde relata desde los inicios de su doctrinar hasta las ayudas humanitarias que han realizado en el nombre de Jesucristo a diferentes estados de la República Mexicana, como a países en tragedia coma la del terremoto de Haití, recientemente además de Nicaragua, La India y Cuba.
Fue un 12 de octubre de 1980, se formó la congregación Jesús es el Camino, por un joven pastor de 18 años quien predicó por primera vez el evangelio de Jesucristo en la colonia Francisco Villa, municipio de Villaflores; dos años más tarde se trasladó a Tuxtla donde inició su iglesia con cuatro personas, a los 10 años de su radicación en la capital chiapaneca contaba con 280 feligreses, pero hoy en día suman tres mil 500 seguidores tuxtlecos. Su objetivo es llegar a los 10 mil en los próximos años.
Por su ministro, sus mensajes y so forma de dar a conocer el evangelio, Josué Pérez Pardo ha logrado en 30 años de ser portavoz de los mensajes cristianos a convertirse en uno de los líderes religiosos de mayor respeto junto con el arzobispo y obispos de la Iglesia Católica.
En el acto de celebración estuvo presente el subsecretario de asuntos religiosos, Enrique Ramírez Coronado, como representante del Gobierno del Estado, así como el rector de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Roberto Domínguez Castellanos.
En su discurso el subsecretario de asuntos religiosos reconoció la participación del pastor en la transformación de lo que llamó un pueblo que practica la libertad de credo al resaltar el trabajo de la iglesia cristiana Jesús es el Camino.
“La fe tiene que ser la libertad de un pueblo que se expresa, tiene que ser la expresión de un pueblo libre, tiene que ser la consecuencia natural de desarrollo humano que va poniendo en su propia convicción, hechos que se van consolidando en lo que hoy conocemos como las iglesias.”